
ARTICULO DEL CURSO PROGRESION E INTERVENCION EN INMUEBLES DE EL COLLELL 2010
PUBLICADO EN LA REVISTA TODOSEGURIDAD 36
Para que un curso de este tipo funcione todas las variables de la ecuación han de encajar para dar el resultado esperado: el éxito. Analicemos cada una de ellas:
El escenario: las instalaciones permitieron realizar un entrenamiento altamente dinámico, con un entorno real donde las tácticas y las técnicas podían aplicarse y comprobar su capacidad de adaptación, con multitud de espacios y diferentes estructuras de forma que cada grupo podía entrenar de forma concentrada y con espacio suficiente. La diversidad de las estructuras hizo que, dentro de una misma táctica, pudieran estudiarse y analizarse diferentes técnicas. Además, la disposición vertical y circular de los recorridos daban juego para una instrucción sumamente dinámica, lineal, sin interrupciones y con diversos entornos. El hecho de comer en las mismas instalaciones, sin necesidad de desplazamientos, aumentó la sensación de aprovechamiento y concentración del curso.

El material: TDPE® dispone de un material de instrucción profesional que facilita el entrenamiento eficaz y realista sin menoscabo de la seguridad.
El programa de instrucción: Sin método no existe progreso del conocimiento porque dependería de que esa sola variable fuese siempre la que nos encontrásemos. La vida real, el trabajo policial cotidiano, se compone de infinitud de posibilidades y circunstancias. Por este motivo, si la variable técnica no se adapta a la variable, por ejemplo, tipo de estructura, el resultado es que la integridad física y jurídica dependerá de la suerte y de la capacidad lesiva del agresor/es. Por ello, el programa de instrucción, pero no sólo en inmuebles, de TDPE® está basado en adaptar la táctica a la técnica de forma que pueda ser aplicada a cualquier variable que pueda presentarse y en cualquier circunstancia, para que la integridad física y jurídica se maximice y se minimicen los riesgos. La presencia del objetivo de todo curso de inmuebles siempre ha de estar presente en todas las tácticas y técnicas que se entrene, ya que, sin su presencia, todo es falso y se convierte en un sofisma táctico y técnico. Ese objetivo final es: la localización y/o control de un sujeto/s. De otra forma es colocar al agente en una especie de limbo táctico en que las técnicas funcionan tan solo porque no hay el elemento principal que puede demostrar lo contrario: el que hace que exista el hecho de haber iniciado la intervención: el sujeto/s a localizar y controlar.

El equipo de instructores TPDE®: en esta edición han participado 18 instructores titulados y oficiales TDPE® que se han ocupado de la seguridad, organización, coordinación, instrucción y tutoría de los 5 grupos que han compuesto el grueso de los alumnos.

Y, por último y el más importante: el grupo de profesionales de toda España y de diversas unidades policiales y militares que han venido a buscar respuestas tácticas y técnicas a preguntas que surgen cotidianamente en su trabajo y de las que sus integridades físicas y jurídicas dependen. Es por esto que TDPE® siente una responsabilidad enorme al transmitir estas técnicas que serán puestas en práctica en situaciones reales. Es por ello que TDPE® realiza una meticulosa y exhaustiva investigación y análisis de todos sus programas de instrucción. Es por ello que, antes de mostrarlas a los profesionales que acuden a nuestros cursos, primero han sido puestas en el peor de los casos, con el escrutinio verídico del elemento más importante: el que determinará si esa táctica y técnica será efectiva o no: el sujeto/s a localizar y controlar y, quizás la que marca la diferencia, han sido puestas en práctica en situaciones reales en intervenciones reales por profesionales reales y que ahora son los tutores e instructores en el curso.

El curso fue programado, organizado y analizado desde hacía 9 meses. Diversas visitas a las instalaciones por parte del equipo de TDPE® para estudiar los escenarios, los lugares de entrenamiento, de aplicación técnica en entorno real y aspectos de seguridad fueron configurando un curso dinámico y eficaz, donde todo debía estar en su lugar y de una forma concreta en el momento en que los alumnos iniciasen el entrenamiento. Los instructores TDPE® dividieron sus tareas por especialidades: seguridad, material, comunicaciones, especialidad de entrenamiento: inmuebles, uso táctico del arma en entorno urbano y espacios cerrados, bastón policial, SDV (Sistema defensivo vertical), SDS (Sistema defensivo policial en suelo), control y detención. El resto se repartieron en ser tutores de cada grupo siendo su cometido la seguridad, atención, control de las preguntas y dudas, rectificación y ánimo en los momentos en que el cansancio y el sueño empezaban a hacer mella en los alumnos.

Los alumnos fueron recibidos el día 14 por la noche por el equipo de instructores TDPE® y separados en grupos. Cada grupo tenía 2 tutores que los acompañaron a sus habitaciones y que, desde ese instante, estarían siempre pendientes y atentos en su desarrollo durante el curso.
El día 15, después del desayuno, el curso se inició en el teatro, lugar donde se impartiría la parte teórica y más importante, ya que sin la asimilación del por qué hacemos las cosas, el cómo puede ser engañoso, irreal, ineficaz y peligroso. La teoría fue segmentada en partes de forma que después de llegar a un punto crucial en que sin la práctica no se lograría un avance, se pasaba al entrenamiento dinámico y aplicado dirigido por los tutores y el coordinador táctico del curso.

Progresar por un inmueble puede ser muy complicado y peligroso. Todo dependerá del desarrollo de la intervención y no sólo por el origen.
Una simple llamada por ruidos puede convertirse en una pesadilla que puede desencadenar problemas inmediatos: la defensa de la integridad física del agente y/o de un tercero; y problemas posteriores: los que se deriven de la intervención y del uso de la fuerza que se aplicó.
Por ello, la táctica tiene que predominar a la técnica: el punto clave está en el aspecto reactivo del trabajo policial, sobre todo el de seguridad ciudadana. Y ahí se inicia la gran diferencia táctica entre el tipo de entrada que se realiza: estática o dinámica, que determinará el tipo de progresión y movimiento.
Así pues, el primer elemento de entrenamiento aplicado serán los diferentes tipos de movimientos que se realizarán por una estructura, adaptándose al espacio y al nivel de uso de fuerza, pudiendo ser homogénea o alterna. Estos movimientos son fundamentales para garantizar aspectos tácticos que minimizarán riesgos de exposición en las progresiones estáticas y que nos preparan para el acercamiento de un área de problema o ADR. Las transiciones deben de adaptarse al movimiento, algo importantísimo para que en un momento de reacción y transición a una dinámica no existan espacios en blanco o uso de fuerza inadecuado, por exceso o defecto.

Los procesos amigdálicos de reacción ante una acción sorpresiva amenazante vinculan todos los aspectos tácticos y técnicos que resultarán determinantes en la reacción defensiva motor, la toma de decisiones y sus consecuencias en la legítima defensa o cumplimiento del deber y, por tanto, en la integridad física propia y la de un tercero y sus consecuencias legales de aplicación de la fuerza policial. No existe táctica y /o técnica que sea apropiada sin contar con este aspecto, que TDPE® ha sido el pionero en su aplicación en los programas de instrucción. En este curso, todos los asistentes pudieron comprobar, a medida que el curso avanzaba, que una cosa es lo que me gustaría hacer (técnicas especiales, espectaculares, tradicionales, etc…) y lo que haré que debe juntarse con lo que debo hacer. Todo se centrará en este detalle final: si lo que haré no se ajusta a lo que debo, tendremos un problema que afectará al plano de la integridad física y legal. Y ahora es cuando el factor más importante de todos entra en escena: quien o qué es lo que hace que este concepto se produzca inevitablemente?: el sujeto/s a localizar y controlar. Por lo tanto, después de estudiar y analizar los efectos que producen estar reacciones amigdálicas se estudiaron y analizaron las tácticas que se adaptan a ellas en un agente que es reactivo en una progresión estática.
Acercamientos al área del problema, a un ADR y, en especial, las progresiones por un pasillo ocuparon buena parte del día, obviamente por su importancia dentro de una estructura. Después de comprender la dinámica del comportamiento de un proyectil en un pasillo se entrenaron las aplicaciones técnicas de movimiento y velocidad de un binomio cuando deben atravesar desde un inicio hasta un final este tipo de estructura, comprendiendo las variables posibles del tipo de escalón del último tramo.

Los grupos siguen entrenando sin descanso, absorbiendo y asimilando todos los detalles de la instrucción. Se están preparando para la primera fase con un aspecto emocional alto. Para ello el entrenamiento deriva en las reacciones defensivas ante un ataque desde un punto oculto, por lo que partes del programa del SDV (Sistema defensivo vertical) de TDPE® son básicas. Al principio la instrucción se inicia individualmente, con diferentes usos de la fuerza, aplicando transiciones según nivel de resistencia. Luego pasamos a la aplicación en binomio y dentro de un entorno real.
El equipo de instructores TDPE® se distribuyen para realizar un entrenamiento altamente dinámico con una aplicación real, en cuanto a las sensaciones emocionales que implican la activación del sistema nervioso simpático, al percibir la posibilidad de recibir un ataque que implique un riesgo físico inmediato. Todos los asistentes pasan por un punto de inflexión: la compresión en primer persona y en R1 de lo que significan todos los detalles que se han ido hablando hasta este momento, referidos a la importancia de la inoculación de elementos perturbadores del estrés en un entrenamiento eficaz y real que se asemeje a las situaciones reales que en un futuro puedan encontrarse. Es ilógico entrenar de una forma que jamás ocurrirá en una posible intervención.
TDPE® ha programado varios tipos de intervención en un inmueble realizados por agentes de seguridad ciudadana. De todos ellos hemos establecido 3 tipos de reacciones ante acciones que ocurren en 3 tipos de entorno y estructura. Lo interesante es que la forma de realizar el control definitivo antes de la detención en la misma: lo que difiere en es inicio que da pie a la reacción defensiva y que se adapta a la legítima defensa y /o el cumplimiento del deber. Ahora entraba en juego el instructor de SDS (Sistema defensivo policía en suelo) que aplicaba tácticas y técnicas de origen vertical hasta su finalización en el suelo. Los grupos entrenaron de forma dinámica, primero sin entorno para pasar a la aplicación dentro de una estructura.

El desarrollo del curso iba perfectamente. Los alumnos estaban adquiriendo los conceptos fundamentales para ir completando el puzzle táctico final que se reflejaría en los escenarios donde deberían aplicar y adaptar todo lo entrenado. Otros tipos de estructuras hasta llegar a una puerta se analizaron. Es fundamental tener conocimientos tácticos de análisis de la entrada o visualización de una ADR lateral. Esta puede significar la desviación de la ruta inicial del binomio o tan solo la aplicación de una angulación con cobertura de un ADR frontal para poder seguir con la progresión. Los movimientos conjuntados del binomio son importantísimos para no dejar línea de visión desde zonas del ADR sin cubrir, por adelantamiento del agente que cubre el ADR frontal o retraso del que lo hace en la lateral.
Después de 36 horas de entrenamiento intenso, físico y emocional, los grupos se habían cohesionado hasta puntos que, visto desde fuera de los mismos como era el caso del equipo de instructores TDPE®, daba la impresión de que llevaban toda la vida entrenando y experimentando vivencias juntos. Este es uno de los objetivos de la instrucción de TDPE® ya que se consigue con ello altos niveles de eficacia, de aprovechamiento del tiempo, asimilación de los conceptos por integración y compromiso en el entreno.
Para ello se realizan acciones pedagógicas emocionales que encaminan al alumno a la consecución de este objetivo fundamental para futuras intervenciones reales donde las reacciones emocionales tomarán el protagonismo.
La parte de las escenificaciones ocupa un segmento sumamente importante en el curso, ya que es donde se aplica, táctica, técnica y emocionalmente todo lo aprendido hasta ese momento.

Tan solo los alumnos que lo realizan pueden comprender lo importante que este instante y donde cada uno de ellos siente y experimenta su personalidad y como ella se ha adaptado a las tácticas y técnicas asimiladas. Realmente es donde podemos comprobar si el curso ha sido correcto, el método pedagógico eficaz y las tácticas y técnicas reales y adaptadas al objetivo final: localización y control del sujeto/s. Y aquí el equipo de instructores TDPE® puede dar su opinión en cuanto a valoración de las intervenciones. Pero la que realmente cuenta es la que el profesional que ha llegado a este punto siente, la que comparte con su binomio y su grupo. Ahí es donde el alumno se convierte en su propio instructor y llega a conclusiones personales, tanto tácticas como emocionales.
El equipo de instructores de TDPE®, llegados a este punto, una vez finalizado el curso con el análisis de las grabaciones de las escenificaciones ante todos los grupos, no nos queda más que expresar nuestra admiración, respeto y agradecimiento a la segunda promoción del curso del Collell : 25 profesionales que han demostrado un alto compromiso con la profesión, una cohesión grupal digna de la valía de sus componentes y un sacrificio en un entrenamiento que, teniendo fama de duro, han comprobado que lo es sin mella en su entrega.