CURSO DE SISTEMA DEFENSIVO POLICIAL EN SUELO
TDPE EN CANADA

ARTICULO PUBLICADO EN LA REVISTA TODOSEGURIDAD

 

TDPE ha vuelto a impartir varios cursos en diferentes partes de Canadá. Esta vez han sido 3 cursos: 2 en el Alberta Solicitor General College en Edmonton de Defensa Policial ante amenaza de arma blanca y  de Sistema Defensivo Policial en Suelo (SDS). Y otro en la Winnipeg Police Academy sobre Diseños de Seguridad adaptados a la protección de personas. Los cursos de Edmonton formaron parte de un curso completo de Instructor certificado por CIPS (empresa líder de formación en Canadá) y TDPE.

En este artículo trataremos sobre el curso de SDS y aplazaremos para otro número el de Diseños de Seguridad adaptados a la protección de personas.

Los alumnos del curso de defensa policial ante amenaza de arma blanca procedían de diferentes unidades y departamentos policiales tanto de Edmonton como de varias ciudades de Canadá. Entre los alumnos figuraban varios instructores en el uso de la fuerza del College, a los que queremos agradecer desde estas líneas, su apoyo, ayuda y predisposición para que el curso pudiese realizarse con el nivel que finalmente se consiguió.

 

Para el curso disponíamos del material adecuado tanto para la parte técnica como la que incumbía la seguridad. Contábamos con diversos packs académicos de Shocknife, cada uno de ellos de 10 unidades, bags de impacto, training batons, armas simuladas, cascos y guantillas, equipos de protección integral Redman. Estos equipos de seguridad dieron al curso un realismo importante pudiendo comprobar de forma práctica y en R1 la eficacia de las tácticas y técnicas que iban configurando el programa del curso.

Todos los alumnos, antes de iniciar el curso de defensa en suelo ya habían entrenado de forma intensa el programa completo de defensa ante arma blanca, por lo que los conocimientos básicos defensivos de movimiento vertical estaban asimilados. De esta forma el sistema se convertía en un método integral capaz de dar respuesta efectiva a los movimientos defensivos bajo reacción amigdálica en las primeras fases de un ataque sorpresivo.

 

El entrenamiento se realizó con el cinturón de dotación completo desde las caídas hasta la propia defensa en suelo. Este dato es básico para que el sistema sea realista y aplicable en R1 y poder realizar las transiciones convenientes que maximicen las posibilidades de supervivencia y de adaptación legal del uso de la fuerza policial.

El primer paso para la defensa en suelo en conocer los sistemas de caída en superficie dura con el cinturón de dotación. Además, teniendo presente el actual estado de uso de fuerza que haya en ese preciso momento, algo que es fundamental para el desarrollo posterior del sistema defensivo.

 

Alejándonos totalmente de las típicas caídas de artes marciales (posiblemente oportunas en un tatami pero, quizás, no en el asfalto o superficie dura) nos centramos en un sistema que minimice el riesgo de lesión que incapacite la posterior defensa desde el suelo o lesione una zona corporal que ocasione la inhabilitación motor para el uso defensivo de un elemento de dotación o las propias manos.

A partir de este instante, el sistema se divide en dos grandes campos, dependiendo de la oportunidad, distancia y tiempo, en la recuperación de la verticalidad y recurrir al uso de fuerza más adecuado en la resistencia final.

 

En el primero, la posición defensiva universal ante un atacante vertical es fundamental para la consecución de las tácticas de seguimiento. Y aquí vuelve a entrar el concepto de R1 en relación al comportamiento que tendría un atacante real ante un agente que está en el suelo. Dependiendo de este comportamiento, la técnica se convertirá en R1 o R2. Es fácil: el atacante ha de estar determinado a conseguir su objetivo: dañar al agente. Contando con el material de protección adecuado, pudimos entrenar estas tácticas desde el punto de vista R1 y comprobar la eficacia de una técnica y la irrealidad de otras. Un ejercicio con 2 atacantes dejó clara la eficacia de la técnica universal defensiva en suelo, que exigía un cambio simétrico de posición corporal.

El entreno empezaba a ser físicamente exigente ya que se debía conseguir un nivel de movilidad individual eficiente antes de entrar a aplicarlo con un atacante intenso y real. Entonces podían entrenarse todos los movimientos en suelo buscando las angulaciones corporales defensivas que, aplicándose convenientemente, finalizaban con la transición a la verticalidad o al control definitivo del atacante. Con el objetivo, por parte del agresor, de conseguir una serie de impactos con los puños en la cabeza del agente, los alumnos comprobaron la eficacia de la táctica de cierre que impide la distancia que requiere el agresor para alcanzar la zona craneal. Si a esto le añadimos las angulaciones corporales simultáneas más los chequeos al origen del ataque, conseguimos posiciones de ventaja. A todo esto había que añadir las técnicas de chequeo inmediato unidas a las de golpeo defensivo.

Usualmente, los desequilibrios del agresor hacia delante por mediación de las angulaciones corporales defensivas, se unen los impactos defensivos. Cuando se realizan de forma casi simultánea, la distancia del agente favorece la posibilidad del escape definitivo con chequeo rápidos de pierna para poder pasar a un uso de fuerza mayor o la recuperación de la verticalidad.

El día fue intenso y físicamente comprometido. El día siguiente lo iba a ser aún más.

 

A las 8 de la mañana iniciamos el segundo día con un calentamiento especial dirigido a los ejercicios específicos defensivos en suelo. Con el cinturón de dotación completo se analizaron todas las posibilidades de realizar transiciones a todos los elementos de dotación disponibles, dependiendo de los factores de ataque del agresor y ajustándonos al marco legal de actuación, en este caso, de Canadá, muy similar al español en cuanto a su aspecto garantista.

El día iba a diferenciarse entre todas las posiciones posibles de un agresor en el suelo con todas las permutaciones imaginables de agresiones a manos vacías y con arma de impacto y blanca posteriormente. Con las protecciones adecuadas el entrenamiento fue ganando intensidad y dinamismo. Todos los ataques debían realizarse de forma real y agresiva, para poder constatar la efectividad de las tácticas y técnicas defensivas.

 

Los alumnos iban ganando confianza en sus movimientos defensivos por lo que la dificultad iba aumentando. Las posiciones de ventaja vertical sobre el agente se vieron como las más complicadas para defender. Las reacciones defensivas de cobertura con impactos repetitivos prácticamente simultáneos fueron la clave de la defensa efectiva. La búsqueda de “puertas” de entrada en el momento de desequilibrios y/o aperturas de los codos del agresor eran utilizadas como defensa por el agente. Por el entorno policial en el que se trataban las técnicas, no se hizo hincapié en controles mecánicos permaneciendo en el suelo si no a la recuperación de la verticalidad inmediata para, después del análisis de la situación actual, aplicar la táctica y técnica  conveniente adaptándose al nivel de resistencia final, entorno y situación física y psíquica del agente.

El día, realmente extenuante, finalizó con tácticas defensivas en escaleras, incluyendo la caída por las mismas tanto individualmente como con el agresor.

El tercer día nos ocupó con las técnicas defensivas ante un agresor armado, tanto con arma de impacto como blanca. Aunque las posiciones corporales defensivas no varían en cuanto a los movimientos básicos, sí que se distinguen ciertas puntualizaciones al representar cualquier tipo de alcance en el cuerpo del agente un peligro añadido si el agresor tiene un arma blanca. Con los Shocknife como medio idóneo para este tipo de entrenamiento y las protecciones adecuadas, se inició el aprendizaje de las tácticas defensivas. Los desarmes en distancia corta en cuanto se realizaba el desequilibrio y/o los impactos y chequeos eran prioritarios antes de buscar cualquier otra salida. El efecto túnel que representa un arma en la mano del agresor representa que las reacciones amigdálicas defensivas puedan, si la táctica es la adecuada como se demostró con demostraciones prácticas, convertirse en una ayuda o, como mínimo, en una focalización defensiva por parte de los dos actuantes. Esta ventaja, que ha de ser necesariamente inmediata y determinante, fue la base de las técnicas que resultaron posteriormente aplicadas para conseguir el control definitivo o la recuperación de la verticalidad.

Como última aportación táctica de TDPE al sistema integral defensivo que consta de defensa vertical (manos, armas de impacto, eléctricas, químicas y de fuego) y la de suelo, se entrenaron las tácticas anti-suelo ante un intento de derribo premeditado o como resultado de un agarre completo corporal.

El curso acabó en el aula, donde se acabaron de perfilar los conceptos teóricos, sobre todo, en los de comunicación pedagógica del sistema integral defensivo TDPE

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TDPE
Area de Intervención policial