Aunque TDPE evoluciona, crece, mejora e investiga constantemente para que sus programas de entrenamiento sean cada vez más eficaces y adaptados a la realidad policial existente, hay algo que no cambia: el recuerdo que hacemos continuamente a Iñaki, pero en especial, en su día, en su Homenaje.
Nos hemos vuelto a reunir, después del curso más emblemático de TDPE, donde Iñaki se sintiría a gusto: entrenando y compartiendo experiencias con un grupo de profesionales, que entienden la profesión como él. Presidiendo el curso, respaldando al grupo de instructores TDPE, y animando al grupo de alumnos, Iñaki formaba parte, como siempre, del curso. Honrando su memoria, el entrenamiento ha sido intenso, con puntas de emoción muy altas, con un compromiso por parte de los alumnos extremo: como le hubiese gustado a Iñaki, como lo hubiese hecho él, como hubiese entrenado él.
Algunos alumnos repetían el curso, recordaban a Iñaki de las palabras del último curso, sabían que estaba presente constamente en nuestros pensamientos. Alguno de ellos sabían lo que significaba este momento para TDPE, y su compromiso fue doble: participaron en el curso con enorme sacrificio, sabiendo lo que estaba por venir, superando miedos y emociones negativas: Eva, Marta y Rafa, este último acompañado de un ser muy querido para él.
Todos los que hacen un curso diferente al que precede al Homenaje de Iñaki opinan lo mismo: hay algo especial en este curso, el grupo de instructores TDPE está más unido, con algo diferente, más emocional.....Es normal, es cuando más sentimos la presencia de Iñaki, es cuando más cercanos estamos de su memoria y es cuando más debemos honrarle con nuestro compromiso en la instrucción de los compañeros que han confiado en nosotros, han dejado a sus familias para ser mejores profesionales y adquirir conocimientos para maximizar la garantía de volver a casa cada día después del servicio. Es lo que hace Iñaki en el curso que precede a su Homenaje, volver a casa, volver a entrenar, volver a sentir el grupo, volver a mirarnos con aquella sonrisa de niño malo cuando decía: más caña!